Los políticos



Los políticos nos piden que votemos. Una vez que hemos votado nos tratan como si fuéramos su alimento. Y después sutilmente nos preguntas; ¿cómo queréis ser comidos? Si algún votante dice que él no quiere ser comido; se descojona de risa, se miran unos a otros y comenta, será gilipollas. Y, posteriormente, la tapa de la olla cae sobre él, empieza a hervir hasta que te vas cociendo sin la más mínima consideración. De vez en cuanto te sazonan con alguna que otra promesa, sea pensión digna, vivienda gratis sin tener que ser un okupa, hospitales sin hacer colas de doce horas en urgencia.  Éste es nuestro mundo, hasta dentro de cuatro años que vuelven a confeccionar el menú.  

 

 

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