La mujer en la filosofía

La aparente desaparición de las mujeres en filosofía o carencia de grandes mujeres filósofas han sido atribuida a muchas causas. Una razón es el proceso de selección que ha sido utilizado para construir el canon de la filosofía, un marco que se ha servido de ciertos criterios para determinar qué tópico, individuos o textos pueden ser definidos como filosóficos y ser incluidos en el canon. Las mujeres han tendido a sentirse postergadas en este proceso de selección en el pasado porque las percepciones sociales de sus capacidades básicas han afectado a la valoración de sus logros filosóficos.
Pero a pesar de todos estos obstáculos, y como resultado de los cambios económicos y sociales, hay muchas mujeres filósofas profesionales en el siglo XX que en todos los siglos precedentes. Ejemplos muy conocidos de mujeres filósofas contemporáneas incluyen a Philippa Foot, Iris Murdoch, Elizabeth Anscombe, y Luce Irigary. Entre las pensadoras anteriores se encuentran Hannah Arent, Simone Weil, Simone de Beauvoir y Mary Wollstonecraft. No todas estas filósofas se consideran a sí misma como feministas, pero puede que como resultado de los argumentos feministas en favor de su valía hayan alcanzado una mayor prominencia.

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