En compañía

 

No hay otra forma de entrar en compañía con Dios que a través de la soledad y el silencio, porque únicamente bajo la especie de soledad y silencio se encuentra el alma con su auténtico ser. Dios y frente a él, el ama solitaria, no hay más realidad verdadera para el punto de vista de un terciario carmelita. La Cartuja reúne esas condiciones, resaltando la espiritualidad que transmite, el cariño con que nos reciben las Hermanita de Belén. Cuando hicimos los votos José María, fray Manolo y yo, tuvimos la suerte de estar un día de meditación, decisivo para el crecimiento personal. Aprender a escuchar nuestra propia interioridad. Me parece un gran idea pasar un día de meditación, soledad y silencio en la Cartuja, antes de hacer los votos.


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