El mundo

Decía Raimon Panikkar, “No podemos saltar por encima de nuestra sombra”. La expresión filosofía, no tiene por qué significar la humildad de quien no atreviéndose a ser sabio se contenta con declarase pretendiente, amante, aspirante, leguleyo de la sabiduría. En nuestros días la filosofía esta casi olvidada, no hay tiempo para la reflexión. Todo se nos da hecho, ponemos la tele, vemos una película, si no nos gusta cambiamos de canal. Visitamos tiendas, compramos, nos quejamos de cómo está el mundo, pero en el fondo, ¿qué es lo que hacemos? Nada de nada. Nos pasamos el día protestando de todo, del trabajo, de la escuela, de la familia, de los amigos. Nos sabemos lo que queremos. Si queremos algo, espero que si, lo primero que tenemos que hacer es cambiar, cambiar nosotros por dentro. Para ello hay que reflexionar. El cambio viene de nosotros. Vivimos en la mejor época de la historia, todavía somos humanos, la mayoría no tenemos ninguna pieza extra, como marca paso, rotulas de titanio, etcétera. La comida para cualquiera de la clase media es superior, en todo, a la de un noble de hace apenas doscientos años. 
De qué nos quejamos. Pues bien, nos quejamos porque sabemos que lo que los políticos hacen con nuestro voto, por nosotros, no está bien. Que mantengan las guerras por hacerle una oda a las empresas armamentistas, no está bien. Que los sueldos basura que se pagan en Asia sean una vergüenza, no está bien. ¿Y todo ello para qué? Para que nosotros tengamos en nuestros roperos cincuenta camisas, veinte pantalones y catorce abrigos ¿Cómo podemos mejorar esto? Muy sencillo cambiando nosotros, cada uno. Por medio de la reflexión. Decía Bocaccio: "es mejor hacer y arrepentirse que arrepentirse por no hacer". 

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